domingo, 12 de diciembre de 2010

Rosario: Pobres, vulnerables y con poca escolaridad

Un estudio al que accedió Rosario/12 revela qué chicos y en qué contexto socioeconómico llegan al Instituto de Recuperación del Adolescente Rosario (IRAR). También la relación con las drogas.

Según este relevamiento, el 94 por ciento de los menores que ingresan al instituto por conflictos con la ley penal, proviene de villas de emergencia. Más del 80 por ciento no terminó la escolaridad primaria. Tabaco, marihuana, cocaína, psicofármacos, pegamento, solventes y alcohol; son las sustancias más consumidas.

Por Alicia Simeoni
Si bien mucho de los datos podían intuirse, ver las cifras concretas de la exclusión es realmente alarmante.
Un valioso trabajo de investigación llevado adelante por integrantes de la Casa de la Memoria, ubicada en Santiago 2815 (donde vivió la pareja de no videntes Ravelo Vega desaparecida y asesinada por la dictadura militar), y trabajadores del Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario ubicado en Cullen y Saavedra, que cumplen funciones como acompañantes juveniles o integran el equipo técnico profesional del IRAR; aporta datos relacionados con la historia y los padecimientos de los chicos cuando están fuera del encierro. Si bien el material tiene como objetivo establecer si existe correlación entre las personas que están alojadas en el Instituto y el uso y abuso de drogas y el contexto económico social del cual provienen, ya que fue preparado para ser presentado en el III Congreso de Trabajadores de la Salud de Centro América y el Caribe, y en el que la Casa de la Memoria estuvo invitada, este año, por segunda vez, brinda datos que pueden ser tomados para la elaboración de políticas públicas que atiendan la problemática de esos jóvenes. También da elementos para trabajar en una suerte de "sensibilización" y formación ciudadana orientada a que en lugar de estigmatizar a la gran población de excluidos, los distintos sectores sociales puedan apuntar a lo que hay que reclamar cuando se pide por seguridad, ya que casi nunca se ven las causas de un problema, referido a la comisión de los delitos "burdos", esos que no fueron diseñados por quienes tienen otros recursos, más sofisticados, de pensamiento y de estructura. La abogada María Juliana Girolimo habló con Rosario/12, dio detalles de la elaboración grupal y aseguró que "los chicos recién se hacen visibles para el Estado cuando ingresan al IRAR". El 94 por ciento de la muestra, 48 personas entre 16 y 18 años, vive en villas o asentamiento en los barrios periféricos y el 83 por ciento no terminó la escolaridad primaria.

El estudio descriptivo que realizó el equipo de trabajo que integra María Juliana Girolimo, quien lo presentó en la Universidad Autónoma de Managua tuvo como objetivo abordar la problemática de salud en lugares de encierro respecto "del uso y abuso de drogas" y los interesados en acceder al texto completo pueden solicitarlo al mail casitamemoria@gmail.com. El universo de la investigación lo constituyen adolescentes entre los 16 y 18 años y el período considerado va entre el 1º de enero y el 30 de junio pasados, en tanto se realizó un muestreo, del 35 por ciento de la población que ingresó en la institución en el espacio temporal mencionado. Los resultados que se invocan demuestran una alta pauperización económica y fragmentación social en el origen y contexto que constituye la vida de esta población. Girolimo aclara que se consideró uso de drogas "al consumo que no evidencia consecuencias problemáticas en el consumidor ni en su entorno" y, por el contrario, abuso, "a la forma de relación con las drogas en la que, ya sea por su cantidad, por la frecuencia del consumo y la situación física, psíquica y social de la persona, se producen consecuencias negativas para el consumidor y su entorno. En el abuso se presentan complicaciones físicas y también psíquicas, relacionadas con el uso de la sustancia"Hay una utilización repetida de una sustancia que conduce a una incapacidad para cumplir con las obligaciones, se utilizan sustancias en situaciones cuyo uso puedo comportar un peligro, se presentan problemas judiciales e interpersonales o sociales persistentes, causados o agravados por el uso de esa misma sustancia.

El grupo que integra María Juliana Girolimo está integrado por abogados, médicos, trabajadoras sociales y psicólogos y ubica el contexto socio político y económico en el que enmarcan la problemática que es motivo del trabajo. Así señalan la instalación y profundización del neoliberalismo a través de lo ocurrido durante la dictadura militar y el período constitucional abierto en 1983 "de democracia burguesa", se expresa , "que produjo una desarticulación de los lazos sociales y arrojó a gran parte de la sociedad al desempleo estructural, a la imposibilidad de acceso a los sistemas de salud, educativos y de recreación". Además, plantea el estudio sobre "el afuera" con el que llegan los chicos al IRAR, y señala que se profundizó notablemente la desigualdad y también la exclusión social de amplios sectores. "El neoliberalismo -dice el trabajo transformó la estructura productiva de la sociedad y llevó adelante una reestructuración del Estado mediante la concesión de la regulación y el poder de disciplina al mercado". El orden social dominante se plantea qué hacer con aquéllos que "sobran" y se desarrolla un proceso de neutralización y de incapacitación de los sujetos en su dimensión social y personal que reconoce como estrategia fundamental para su realización el ejercicio sistemático de la violencia material y simbólica.

La edad promedio de los chicos que ingresaron al IRAR fue en el lapso citado del 16.6 por ciento y en cuanto al lugar de residencia de quienes integraron la muestra, surge que el 94 por ciento proviene de barrios periféricos, en general viven en villas o asentamientos, dentro de las ciudades o pueblos de residencias. Con relación al nivel educativo alcanzado, el 83 por ciento no concluyó la educación primaria, mientras que el 17 por ciento no terminó la secundaria.

Por otra parte el análisis de los datos relacionados con el contexto familiar expresa que sólo el 23 por ciento de los jóvenes vive con ambos padres, mientras que el 44 lo hace solamente con la madre y un 10 por ciento sólo con el padre. El 23 por ciento no vive con ninguno de los padres y lo hace con otros familiares o con la pareja y el 21 por ciento sufrió la muerte del padre o de la madre, mientras que el 19 por ciento de los jóvenes tiene a su padre preso.

Un párrafo donde están enunciados los resultados del trabajo hace referencia a "el alto número de casos de hermanos muertos por violencia policial o barrial, para el caso las peleas por ajustes de cuentas, o sobredosis por consumo de drogas, (23 por ciento del total de la muestra), o que están actualmente presos en cárceles de mayores (31 por ciento de la muestra). Y en cuanto a los hijos, el relevamiento indica un alto porcentaje de jóvenes, que el 40 por ciento de la muestra, ya fue padre, pero sólo la mitad de ellos conviven con sus hijos.

Sustancias (subtítulo)

El muestreo que incluyó a 48 jóvenes de la población del IRAR que ingresó entre el 1º de enero y el 30 de junio pasado sirvió para analizar el consumo de 7 sustancias: tabaco, marihuana, cocaína, psicofármacos, pegamento, solventes y alcohol. Los porcentajes de consumo arrojaron estos datos: el tabaco es consumido por la totalidad del universo relevado y la marihuana es la sustancia más consumida luego del tabaco (76% del total de la muestra). Luego se ubica la cocaína y psicofármacos (65%) y por último el alcohol (52%), el pegamento (29%) y los solventes (11%).

Con respecto al pegamento, cabe aclarar que el consumo se realiza generalmente desde temprana edad (8 11 años) hasta los 12 13 años, que es la etapa en que el chico tiene algo más de conciencia "acerca de los riesgos de muerte inminente que esta sustancia produce, por lo que abandona su consumo frecuente y pasa al uso de otro tipo de sustancias", dice el trabajo del equipo interdisciplinario constituido por quienes integran la Casa de la Memoria y acompañantes juveniles y del equipo técnico profesional que se desempeña en el IRAR.

En cuanto a la frecuencia de los consumos el informe expresa que la sustancia con mayor frecuencia de consumo más de 1 vez por día , es el tabaco, luego sigue la marihuana y la cocaína en general una vez por día. La edad del inicio del consumo se ubica entre los 12 y 13 años. Pero los datos más alarmantes son los reflejados en la cantidad de sustancias que consume cada persona, sobre todo en el caso de los menores de 18 años. El promedio llega a 4,25 compuesto por tabaco, marihuana, cocaína y psicofármacos.

Las cifras relacionadas a la atención primaria de salud y tratamientos realizados anteriormente, dieron como resultado que el 92% de los jóvenes que integraron el muestreo no realizaron nunca un tratamiento para adicciones. Esa atención primaria en salud se realiza, casi siempre, en centros de salud ubicados en los barrios de residencia en un 52 por ciento, mientras que el 26 por ciento asiste a un hospital, generalmente fuera de la ciudad de Rosario; sólo el 15 por ciento cuenta con una obra social, y en el IRAR sólo el 6 por ciento tiene atención de este tipo.

Con respecto al paso de las personas relevadas por el sistema penal, las cifras muestran que el 63% de los jóvenes que ingresan al IRAR, a pesar de contar con una edad promedio de 16,6 años, ya atravesó alguna medida penal: el 54% estuvo ya privado de su libertad (en promedio 2,38 veces y de los cuales el 42% cumplió además alguna medida no privativa de libertad).

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